
muchodepore->tSi Ruiz de Lopera no hace todo lo que está en su mano (todo) por intentar retener a Paco Chaparro, una de dos: o se le ha ido definitivamente la olla, o no es tan bético como dice. Lo que ha hecho el trianero en esto cinco meses define a un grandísimo entrenador. A uno de ésos a los que don Manuel gusta llenarle los bolsillos con muchos cientos de miles de euros. Tras el inesperado tropezón frente al Levante (genio y figura, el Betis), los verdiblancos certificaron la permanencia con una exhibición en el Vicente Calderón frente al hasta ahora equipo mejor colocado para apropiarse de la cuarta plaza. La lista de bajas con la que se presentaba Chaparro en este partido, la relativa comodidad clasificatoria y la conciencia de que una victoria le hacía un impagable favor al eterno rival habrían invitado a tomarse el choque a título de inventario. Nada de eso: desde una primera incursión de Odonkor a los cinco minutos hasta se jugadón de Melli en el tercer gol con asistencia a Capi que hubiera firmado el mismísimo Beckenbauer, los béticos pasaron por encima de un Atlético de Madrid abúlico y febril, en el que sólo el Kun Agüero mostraba algo parecido a la vergüenza torera. El tanto del momentáneo logrado por el argentino, tras un grave error de Casto, podría haber sacado del partido a otro portero novel, pero ahí demostró el pacense que tiene madera de jugador de élite. Tras su fallo, cuajó una actuación impecable. Su titularidad es una de las muchas cosas que cabe agradecerle al entrenador valiente que ocupa el banquillo bético. La recuperación para la causa de gente que parecía perdida como José Mari (partidazo), Odonkor o antes Mark González, otra. Hoy por hoy, es incompatible el amor al Betis con el deseo de darle las llaves del club a otro técnico.
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