
Hizo lo que tenía que hacer el Betis contra un equipo que no es tan malo como indica el 3-0 y ni siquiera se ajusta al perfil de clásico equipo de Segunda que funciona sólo a empellones. Tuvieron la fortuna los hombres de Paco Chaparro de adelantarse en la primera jugada de ataque, por medio de un Xisco que se mostró más activo como ariete que cuando ocupa una banda. Hubo minutos de mandanga y hubo también momento para el lucimiento de un Casto que le hizo a Fernando Niño un paradón fantástico a la media hora, que hubiera supuesto el empate. Pero los cambios del técnico trianero (sabio el chapa, que tiró de hombres de calidad como Edu y Mark González en el descanso para que no hubiera margen para el susto) salieron de cine y los dos refuerzos hicieron buena su calidad en la reanudación con dos goles que rendían al valiente equipo de David Vidal y con un fútbol, asociados con el chisposo Sobis, que prometía buenas cosas de cara al futuro inmediato. Está muy bien llenar enero de actividad intersemanal y baste recordar los buenos resultados que obtuvo hace un año en Liga el Betis de Luis Fernández mientras siguió vivo en la Copa. La competición del KO es el camino más corto hacia la gloria y, en vista de cómo están las cosas por Heliópolis, uno se atrevería a decir que el único posible. No hubo partido en la segunda mitad, algo a lo que no está demasiado acostumbrada últimamente la angustiada parroquia albiverde, que se desfogó celebrando los goles del Denia. ¿Quiere alguien un derbi en la próxima eliminatoria?
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