
Hace tiempo que uno no recuerda un partido tan bueno del Betis como el jugado este domingo en Montjuïc, un escenario que se le da definitivamente a los de Paco Chaparro. Yendo a por el partido siempre, pese a que en los primeros minutos hubo de soportar una avalancha local. Gozando de ocasiones de peligro para haber finiquitado el pleito antes del tanto anotado por Edu en el tiempo de prolongación. Jugándole de tú a tú a uno de los mejores elencos de la competición. Ni siquiera las muchas bajas con la que tuvo que encarar el choque el cuadro de Ernesto Valverde deben servir para justificar los tres puntos sumados por los de las trece barras en la montaña mágica. El Betis sumó tres puntos de ley rubricando una mejora que ya es una realidad. Porque no es una casualidad que un grupo de jugadores condenados al fracaso haya sumado tantos puntos desde que los comanda técnicamente un hombre de la casa. Un profesional que a sus 65 años está demostrando muchas cosas. Si con estos mimbres está rozando la perfección (estadísticamente hablando, sumando 14 de 21 posibles), es una verdadera incógnita saber qué haría este bético desde pequeñito con elementos más desequilibrantes. Pero hay lo que hay. Y con lo que tiene ha engordado el casillero de puntos de los suyos de manera insospechada. Encima, los resultados de los rivales directos acompañaron. Una semana para enmarcar, todo hay que decirlo. Este Betis va a más. No está salvado porque queda mucho, pero va por el buen camino. El camino a seguir para no sufrir como en otras campañas. El camino a seguir para que el beticismo viva un final de temporada sin sobresaltos. Por cierto, que lo acaecido hoy no tape una realidad palmaria: hacen falta refuerzos.
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