
Lopera se tiene que ir. Cúper debe sacar más rendimiento de unos futbolistas más vulgares cada día. Cada palo que aguante su vela, sí, de acuerdo, pero qué difícil es sacar de donde no hay. En la plantilla del Betis la vulgaridad con el balón en los pies es manifiesta. No hay madera ni para hacer una mesita de noche. Lo demostró un Atlético de Madrid muy relajado, dando mucho menos de la media que necesita dar para ganar los partidos. Pero ganó con la gorra. Porque los fútbolistas del Atlético, uno por uno, son infinitamente mejores que los del Betis. Qué pena, Betis, que tus enemigos te falten el respeto de esta manera, que cuando quieren no te dejen ni oler el balón.
Salió el Atletico controlando y jugando, y cuando se dio cuenta de que el gol, el triunfo en definitiva, caería por su propio peso, se fue diluyendo, ahorrando energías para empresas más complejas. Fue Forlán, un futbolista de otro mundo para este Betis, el que encontró petróleo mientras que Melli y Fernando Vega reculaban y se metían en la cueva. Tiene vergüenza el Betis, sobre todo Pavone. Con nada de calidad, y con la colaboración del rival, se vino arriba en la segunda parte, sin fundamento ni argumentos sólidos, pero con cierta casta, porque era mucho lo que se jugaba y en el Ruiz de Lopera hay que ser muy mezquino o muy tonto para no darlo todo. Lo que pasa es que todo es poquísimo. El Atlético remachó cuando el Betis tenía que jugar ya a la heróica, pero lo real es que nunca se intuyó que pudiera ganar el conjunto local a los relajados visitantes. Para el recuerdo, en positivo, el debut de Zamora, un chaval aseado que se llevó la ovación de la noche cuando se llevó a su terreno con veteranía al muy vertical Maxi cuando tenía campo para explotar sus cualidades. Pero poco más. Bueno, nada más.
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