Noticias verdiblancas

lunes, 12 de noviembre de 2007

CHAPO PARA LA AFICIÓN


No he parado de escuchar en los últimos tiempos que la afición del Betis ya no era la de antes, que no animaba, que protestaba porque estaba pagada por cierto grupo de personas, que si todo era porque la pelotita no entraba, e incluso hubo quien osó a decir que se trataba de un grupo de borrachos.

Desgraciadamente, algunas de esas cosas son verdad, y el Ruiz de Lopera no tiene nada que ver con el antiguo Benito Villamarín salvo en ocasiones contadas, como la de ayer. Eso sí, esas personas que se atreven a menospreciar a la fiel hinchada bética deberían mirarse ellos primero, porque lo ocurrido ayer desde las cinco de la tarde en el barrio de Heliópolis fue un acto digno de elogio, y si no se repite más a menudo es porque la mediocridad cansa, y mucho.

Tímida pitada cuando sale a calentar el Betis, pero todo el mundo sabía lo que significaba: ‘Chavales espabilar que nos la estamos jugando’. El resto, 90 minutos de ánimos, canciones, apoyo incondicional, pitos al rival, presión al Zaragoza; en definitiva, 90 minutos de fuerza para que su equipo, ése que dispara a puerta por primera vez en cada partido cerca del minuto 80, ése que no es capaz de pasar del centro del campo con el balón controlado, ése que lleva tres años luchando por no descender, le dé la vuelta a un partido con dos goles de un futbolista que no había hecho absolutamente nada hasta el momento con la elástica verdiblanca.

No estaría mal que todos esos que han dudado de la afición verdiblanca salieran en el día de hoy a pedir perdón, porque tiene mucho mérito que, con lo que su equipo les aburre, con lo que su club les preocupa, y con las pocas alegrías que reciben cada domingo, tengan la inteligencia suficiente para saber que sólo ellos pueden sacar esto adelante. No estaría de más que los futbolistas todos los días se dieran un vuelta agradeciendo el apoyo, ya se haya ganado o perdido.

Ah, por cierto. La afición (40.000), ésa que supuestamente siempre hace las cosas porque alguien se las manda, dejó pasar el numerito de las ofertas de esta semana, las informaciones de irregularidades e incluso a Lopera. Sólo cuando pitó el árbitro el final, se dirigieron al palco y pidieron la marcha del máximo accionista…y esta vez la pelotita sí había entrado. Y todo, sin que nadie les diga nada.

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